Este capítulo no trata de predecir el futuro ni de advertir sobre una catástrofe inminente. Trata de entender por qué una sensación cada vez más común —la de que el esfuerzo ya no garantiza estabilidad— no es solo un malestar individual ni una exageración generacional, sino la señal de que algo profundo está cambiando en la forma en que funciona el progreso. A lo largo del capítulo vamos a recorrer una idea sencilla pero incómoda:…