Probablemente usted no lo notó, pero un día de esta semana el mercado de valores tuvo algo parecido a un ataque de pánico. No fue el tipo de caída dramática que aparece en los noticiarios con imágenes de operadores gritando en Wall Street, sino algo más silencioso y por eso mismo más preocupante: cientos de empresas cayendo simultáneamente, algunas perdiendo más del veinte por ciento de su valor en cuestión de horas, sin que hubiera una…